Lloré mucho, tenía miedo, no me podía creer que estaba empezando a vivir el final de mi vida.
Sentía mucha tristeza, no ya por mí, pensaba en Diego y María y en Manolo, se me encogía el corazón, de pensar todo lo que nos podíamos perder.
Esa tristeza se me ha ido pasando cuando he sentido a mi familia y a mis amigos, muy cercanos, con muestras de cariño incondicionales, que las he ido sintiendo… que me han dado una fuerza, que ellos no pueden imaginar… que me han trasmitido, que soy muy importante para todos.
Ante eso, no podía mantenerme abatida, y con tristeza, tenía que ser fuerte y debía trasmitirles fuerza y alegría, no quería tristeza a mi alrededor, que lo que tenga que ser… que sea!
Un día leí una frase, que expresa muy bien lo que siento, ...
La felicidad no es carecer de problemas, sino saber enfrentarse a ellos.Anónimo
No hay comentarios:
Publicar un comentario