jueves, 5 de junio de 2008

Hablar con mis hijos

Ayer empecé el tratamiento, iba a hablar de ello, pero realmente lo que me fue más impactante y cercano, fue la conversación y el momento que mantuve primero con María y luego con Diego, mis queridos hijos, no es por cursería, llamarles queridos hijos, es por que expresar con palabras lo que se siente por unos hijos, a veces es complicado.

Bueno el momento, es que se acercó María, algo le pasaba, en principio no habla, es parte de su carácter, y que tiene 14 años, pero sentía que quería hablar… le empecé explicando en que había consistido el tratamiento, le puse buen humor, no es que suavizara mucho, pero le hacía reír.

Ella necesita interiorizar esta nueva situación nueva para mi y para todos, de una manera más especial, creo que más, poco a poco.

Por eso anoche, sentí que quería hablar y nos quedamos hasta las 2 de la madrugada también con Diego, mi otro querido hijo, como dato con 16 añitos. Dos críos que van a empezar a crecer un poquito más rápido que imagino lo harán algunos de sus compañeros.

Queremos, Manolo y yo, compartir con ellos todos los momentos de la enfermedad se produzcan, espero que se llegue a conseguir con la tranquilidad y sensibilidad que muchas veces van a requerir.

María creo que va a necesitar de más tiempo, ella únicamente, ha compartido con una amiga (Noelia), que yo tengo cáncer, pero es que siente que las personas mayores, somos muy pesadas y que me pueden agobiar con preguntas, y pensar de mi, que pobrecita…. Le he explicado que por mi no lo haga, porque se podrá ver por mi actitud que no soy merecedora de sentir lástima, yo y nadie. Que efectivamente es una enfermedad, un poco larga y creo que pesada (espero que soportable), pero que de esto… no me muero (lo digo con mayúsculas), y el hablar te lo va haciendo, como más presente en el día a día y por tanto más cercano y asumible.

Bueno las dos lloramos un poco (creo que es bueno).

Con Diego fue más fácil, también lloramos, pero él es más receptivo, para escuchar, aunque interioriza más, le cuesta más hablar, pero la impresión es que lo lleva bien.

El si lo ha compartido con más amigos, deseo que le sirva. Aunque ninguno debe olvidar y así se lo recordamos, que el primer lugar donde deben hablar y comunicar es en casa…


No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor ni dolor de padre.

¡Es tan fácil hablar de nuestras intimidades a un desconocido y es tan difícil hablar de ellas a un amigo!.

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.

No hay comentarios: