Después de terminar los tratamientos, y ponerme fecha para la operación me sentía bien, porque se iban quemando etapas, se iba adelantando y pronto todo sería olvidado, o por lo menos se podría pasar página y seguir adelante.
Los tratamientos he llegado a llevarlos bien, ya que conocía como me iba a encontrar y sabía que pasados los días, me iría encontrando mejor y asumía los dolores, los malos días, ya que controlaba que tenían fin.
Otra cosa fue cuando después de la operación, y decirme que todo había salido bien, y que sólo quedaba la radio, al cabo de unos días me dicen que no les gusta como ha salido la anatomía patológica y que me tienen que volver a operar.
También me dicen que esta segunda operación será una cirugía radical, es decir que el pecho me lo quitarán.
Bueno pues, aunque parezca difícil de creer, lo que me produjo más dolor... fue pensar que tenía que volver a operarme, no por el pecho, sino porque tenía la sensación que había perdido el tiempo, que los goteros los había terminado el 3 de noviembre, el día 10 de diciembre me operan por primera vez y el 5 de enero otra vez.
Entre las dos operaciones he llegado a tener mucho miedo, ya que he pensado más intensamente en la realidad de la muerte.
Con el paso del tiempo (ese que todo lo cura), pienso que lo que ha llegado a producirme más desasosiego era el no saber si se me estaba contando toda la verdad de cómo me encontraba, de lo que empezó con un cáncer que se iba controlando a precisar de dos operaciones.
Ahora sé, que todo es normal, que es un proceso, que estoy dentro de unos protocolos, que se trata de los males más estudiados y con los mejores resultados de curas.
Pienso que, para mí, el conocimiento de la realidad me da fuerza, que llego a controlar más las cosas.
La pérdida del pecho, no es tan grave. Psicológicamente no lo está siendo, aunque tengo que decir que la recuperación física, está siendo un poco "fastidiosa", por no decir algo más fuerte.
Los tratamientos he llegado a llevarlos bien, ya que conocía como me iba a encontrar y sabía que pasados los días, me iría encontrando mejor y asumía los dolores, los malos días, ya que controlaba que tenían fin.
Otra cosa fue cuando después de la operación, y decirme que todo había salido bien, y que sólo quedaba la radio, al cabo de unos días me dicen que no les gusta como ha salido la anatomía patológica y que me tienen que volver a operar.
También me dicen que esta segunda operación será una cirugía radical, es decir que el pecho me lo quitarán.
Bueno pues, aunque parezca difícil de creer, lo que me produjo más dolor... fue pensar que tenía que volver a operarme, no por el pecho, sino porque tenía la sensación que había perdido el tiempo, que los goteros los había terminado el 3 de noviembre, el día 10 de diciembre me operan por primera vez y el 5 de enero otra vez.
Entre las dos operaciones he llegado a tener mucho miedo, ya que he pensado más intensamente en la realidad de la muerte.
Con el paso del tiempo (ese que todo lo cura), pienso que lo que ha llegado a producirme más desasosiego era el no saber si se me estaba contando toda la verdad de cómo me encontraba, de lo que empezó con un cáncer que se iba controlando a precisar de dos operaciones.
Ahora sé, que todo es normal, que es un proceso, que estoy dentro de unos protocolos, que se trata de los males más estudiados y con los mejores resultados de curas.
Pienso que, para mí, el conocimiento de la realidad me da fuerza, que llego a controlar más las cosas.
La pérdida del pecho, no es tan grave. Psicológicamente no lo está siendo, aunque tengo que decir que la recuperación física, está siendo un poco "fastidiosa", por no decir algo más fuerte.
Anotación de Manolo:
Hoy he hablado con la oncóloga para ver si ya nos podía decir algo. Todo yo estaba temblando pero, en esta ocasión he respirado porque la anatomía patológica es buena: los bordes están limpios y sólo han aparecido las lesiones que esperaban que se llaman "carcinoma in-situ" y que no son cáncer pero podrían haber malignizado.
A ver si este año empieza a traernos alguna alegría.
Imagino que el genial Forges no tendrá inconveniente en que ponga esta viñeta que creo ilustra muy bien nuestra situación.
El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son.
La esperanza y el miedo son inseparables.
Para salir de las dificultades es necesario tener miedo. No hace falta otra arma o virtud. El hombre que no tiene miedo está perdido. Un día u otro caerá.

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